El ruido y la furia desatados por el debate sobre el reparto del agua en España, ha ocultado un elemento esencial, a saber: el agua, como recurso natural y fuente de vida, es un derecho primario de cualquier español. Parece mentira que en pleno siglo XXI en una sociedad democrática avanzada, y en un Estado que se proclama del bienestar, tenga que recordarse algo tan elemental. Todos tienen derecho al agua. En una nación que se precie, ese recurso natural es un recurso nacional, que debe distribuir el gobierno entre aquellos a quienes les sobra y aquellos a quienes les falta.
Ese fue el planteamiento del Plan Hidrológico Nacional impulsado por el Gobierno del Partido Popular. Y la falta de esa consideración nacional y de esa estimación del derecho de todos es lo que explica el debate actual, provocado por un Gobierno que carece de una idea de la nación y de sus recursos esenciales y de la justa distribución entre sus ciudadanos. Si ZP considera que la nación es un concepto discutido y discutible, es lógico que no entienda esto y supedite su política del agua al dictado de los grupos radicales nacionalistas que, de suyo, rechazan cualquier elemento de solidaridad entre los españoles, incluida la idea misma de nación.
Las obras de los regadíos de Aragón, son una deuda histórica, que también trataba de solventar el Plan hidrológico. Los socialistas, tras cuatro años de no hacer nada, tratan ahora de confundir y enfrentar el derecho al agua de los aragoneses con el mismo derecho de los valencianos, murcianos o almerienses. Son plenamente compatibles, y un Gobierno tiene que garantizar la compatibilidad y simultaneidad de usos y aprovechamientos. Eso lo ha dejado estos días bien claro Mariano Rajoy, tanto en Valencia como en Murcia o en Zaragoza. Necesitamos el agua en Alicante, y en toda España , un Gobierno de la Nación que merezca tal nombre, que crea en los derechos de todos los españoles como ciudadanos libres e iguales, también para el agua.





Agua para todos, es un derecho básico de todos. Ni las tribus nómadas del desierto del Sahara niegan un vaso de agua a un sediento.
Y yo me pregunto ¿por qué no son válidas las desaladoras? y ¿por qué no dicen claramente si van o no van a hacer el famoso y polémico transvase del Ebro?. ¿Hay miedo a decir las cosas claras?
Álex, en el debate televisado ayer entre Mariano Rajoy y Rodríguez Zapatero, el candidato del PP ya confirmó que se haría el trasvase.