Nadie ha sabido decirme qué tanto por ciento de población de la provincia de Alicante corresponde a los que vienen de fuera a visitarnos en vacaciones o a quedarse a vivir entre nosotros. Pero sí sé que en cualquier población alicantina de la costa, cada día uno puede encontrarse con holandeses en el ascensor, alemanes en las cervecerías, o ingleses en los campos de golf y, como siempre, en la Explanada de la capital con personas procedentes de todos los puntos de España. Desde hace más de 30 años todos ellos vienen buscando lo que tan despectivamente es calificado por los socialistas como «sol y playa».
Se olvida el socialismo despectivo que así descalifican su turismo, que a esos recursos naturales privilegiados se añade una oferta residencial, hotelera, de restauración, de cultura y ocio, construida con el esfuerzo de tres generaciones que suman ya al menos el 15 por ciento de la población ocupada de Alicante y hasta el 35 por ciento en los servicios derivados de tan fenomenal industria turística.
Benidorm y las Marinas fueron los pioneros allá en los años 60 y les siguieron luego en el sur Guardamar, Santa Pola, Torrevieja, las playas de Orihuela, Campoamor… Solamente en Torrevieja durante el mandato del alcalde del PP, Pedro Ángel Hernández Mateo, se ha multiplicado por más de cuatro veces la población censada de derecho, que llega en verano a cifras apabullantes.
El sector ha sabido superar la estacionalidad del «sol y playa» inicial y convertirse en un recurso permanente mejorando la calidad y completando la oferta. Éste es un momento de incertidumbre en el que empiezan a bajar los indicadores de ocupación y visitantes porque esto también atiende a la subida de precios, a la desatención de la seguridad por parte del Gobierno y a la deliberada campaña de desprestigios que se ha hecho durante cuatro años de nuestro turismo por los socialistas en Europa.
Es el momento de cambiar las cosas. Estamos a tiempo de no repetir una crisis como la que se vivió a principio de los años 90. Todo depende del día 9.





Sr. Trillo:
Vaya por delante mis mas sinceros deseos de que podamos aupar al Sr. Rajoy a presidente de nuestro pais, pero permitame esta reflexion.
Estoy deacuerdo en el auge experimentado en la costa Blanca pero me parece que el ejemplo de Torrevieja no es el ejemplo a seguir.Si bien es cierto, que D. Pedro Angel supo en su dia hacer una politica de embellecimiento de la ciudad y de ilusionar al pueblo, eso ha ido decayendo con el paso del tiempo.Vd. cita que hemos crecido, y yo le pregunto ¿a que precio?.Edificios y referentes historicos del pueblo han sido destruidos, si que ha aumentado la poblacion, pero tambien el numero de delitos por culpa, a mi juicio, de algunas de las personas que han venido.Para muestra un boton, si apostamos por un turismo de calidad, fijese en nuestra oferta hotelera, creo que hoteles que sobrepasen las 3 estrellas pocos o ninguno.Y hablando de transportes para las personas que nos visitan, no quiero pasar por alto la estacion de autobuses que tenemos,¿realmente cree que es digna de una ciudad de 100.000 habitantes? Y asi, podriamos seguir un buen rato.
Creo Sr. Trillo que no ha puesto un buen ejemplo.El Sr. Mateo fue un alcalde ejemplar, en su dia, pero a dia de hoy no ha sabido captar a ese turismo de calidad que hay en otros lugares, preservando ademas,la ideosincrasia de su pueblo.
Dicho esto agradezco su atencion, y tenga por seguro que esta noche estare animandole en mitin,escuchando sus propuestas y el domingo le dare mi voto.Un cordial saludo.