Archivo de Abril, 2008

Viaje a La Alcarria

Mi viejo amigo y ahijado de bodas, Camilo José Cela, me regalo un precioso facsímile de los cuadernos manuscritos en los que escribió su “Viaje a La Alcarria”.

En ellos y con él aprendí a amar esta tierra dura y amarilla de la nueva Castilla, a descubrir sus pueblos aún ignotos, a escuchar a sus gentes de sabiduría española y velazqueña, a rezar a la sombra de sus centenarias espadañas.

Este fin de semana, desde Pastrana – el segundo lugar del mundo con más místicos por metro cuadrado- me retiré a la soledad sonora de nuevo entre el Convento y la huerta en los que San Juan de la Cruz escribió su “Cántico espiritual”. Don Hilario, párroco de Esquiriche, dice la misa a las monjas que aún sobreviven en el convento de San Jose, que fundara Teresa de Jesús. Me invitó a conocer Esquiriche, su Iglesia del siglo XV, recién restaurada. Es una nave entre sillares y contrafuertes, de techo alto de vigas de madera, que alberga un bello retablo mariano. Es decir, para que no haya equívocos, del ser solamente humano más alabado de la creación: La Virgen María.

Esquiriche tiene 250 habitantes, de los que viven allí 180, casi todos más allá de la mediana edad. No estaban todos en la plaza, pero todos los que estaban me conocían y me saludaron con afecto. Juan Miguel, que tiene un pequeño puesto de hortalizas, no quiso cobrarme las judías verdes que traje a casa. Todos eran del PP. El alcalde también, aunque estaba trabajando en el campo, porque hay que aprovechar el fin de semana. Salió a saludarme su mujer, tiene una hija médico en Madrid, también del PP. Hay en el pueblo un socialista, que va a los plenos.

“¿Qué estáis haciendo hijos, que está pasando en el PP? ¿No veis que somos muchos los que confiamos en vosotros? ¿Por qué tanto personalismo y tanta ambición, con lo que tenemos en frente?”.

Lo dicho; en la Alcarria parece siempre hablar al sol el espíritu de la sabiduría.

El Gobierno pedagógico

No dejó pasar ni un día para presentar su nuevo gobierno de progreso, moderación y, sobre todo, feminismo. Tan seguro está de sí, y tan crecido, que él mismo se encargó de hacer el marketing: El nuevo gobierno es el primero de más mujeres que hombres; con la mujer más joven ministra; con la primera mujer embarazada y ministra de Defensa. “¡Jesús! - dijo mi Tere, recia extremeña que trabaja por horas porque no le llega con la pensión de viudedad-, sólo le ha faltado la mujer barbuda.”

Así, en el nuevo circo el gran mago parte en dos la caja que contiene los cuerpos femeninos, y enseña la parte más visible. Deja en el otro lado la competencia - Corredor-, el prestigio -Garmendia-, la idoneidad -Chacón-. Eso no importa; sino que lo importante es lo vistoso, lo que se ve y, como en todos los trucos, deja fuera la cabeza. Así entiende el feminismo Zapatero: por el número, la edad, y el grado de gestación de las mujeres.

Pero es sabido que en magia el efecto más espectacular es el que oculta el verdadero truco. Lo que resta dentro del cajón, lo que el mago quiere que no se vea, es lo que hay en el resto de la chistera. Y en esta ocasión, el truco es tan burdo que los conejos de la chistera ya son caimanes o cocodrilos. Y se sale, y hacen ruido, y se les ve. Porque aquí sigue el núcleo duro: Maria Teresa, Bermejo, Rubalcaba, Moratinos y Alonso. Empieza la función.

La investidura

Hay dos modos de analizar el debate de esta semana: Por los discursos y por el sentido final del voto. En política, como en toda representación, apariencia y realidad no siempre coinciden. En Zapatero discurso e intenciones no coinciden casi nunca. Es decir, que su retórica, tan hueca como eficaz, oculta una realidad totalmente diferente. No es solo que mienta, es algo más profundo, es que actúa permanentemente.

Así, su idea de una España en progreso y libertad, tan empalagosamente reiterada como “leitmotiv” de su discurso, nada tiene que ver con la España real en profunda crisis económica e institucional, que Zapatero hereda de si mismo como Presidente del Gobierno.

Otra cosa es la táctica política que oculta ese discurso y que se manifiesta en la realidad de los votos a su investidura. Ha preferido quedarse “solo”, sin más ataduras para la legislatura que sus 169 diputados. Humillarse aparentemente a una segunda vuelta, porque sabe que es imposible matemáticamente una mayoría alternativa distinta en los próximos cuatro años, y él será, en consecuencia, quien elija, según sus intereses y circunstancias, la pareja del baile.

Para el terrorismo, siempre podrá intentar engañar de nuevo al PP. Para continuar la desvertebración de la España de las autonomías, en el camino hacia la confederación iniciado con el Estatuto Catalán, siempre podrá contar con el PNV y con el BNG. Irá sumando así, paso a paso, nuevas áreas de poder en el calendario electoral a un año vista. Con CIU siempre podrá pactar una abstención que le permita sacar los presupuestos (“la pela es siempre la pela”).

“El viaje al centro” que aparenta el nuevo Zapatero, no es más que la retórica de un viaje de retorno al centro de si mismo: Al Zapatero de siempre, más suelto y más Zapatero que nunca. ¡Nos vamos a enterar!

Soraya

Tiene la mirada fiable, expresiva de su sí, sus dudas o su no. Es transparente. Sabe callar, pero no mentir, porque no lo necesita. Porque tras ella guarda y aplica la mente bien ordenada de una abogada del Estado, premio extraordinario Fin de Carrera. Tiene confianza en si misma y la desconfianza justa de aquellos que han tenido que ganárselo todo sin que nadie les haya regalado nada. No ha perdido en Madrid la frescura irónica de los que llegan de provincias. Es dura para negociar hasta la última migaja, porque sabe lo que cuesta una hogaza de pan.

Resulta un topicazo creer que es la niña de Rajoy. Cuando mi paisano Zaplana, tan aficionado a Julio Iglesias, se dio cuenta, ya había pasado “de niña a mujer”. Ellos creen que “le faltan tres hervores”; no es verdad, le faltaba uno, y le han dado tres en la última semana.

Hay quien piensa que se equivocó en su primera decisión- la primera bancada del grupo parlamentario popular- porque los hay más experimentados y brillantes. Tienen razón, unos y otros. La renovación necesaria no debe prescindir de los “cráneos privilegiados” ni de los “picos de oro”. Los liderazgos fuertes – no por la fuerza- deben afianzarse sobre las desconfianzas de los mejores rivales, no asentarse sobre las grandes confianzas de los mediocres. Para ganar hay que arriesgar, y al que vegeta lo siegan.

Llevo trabajando con Soraya Sáenz de Santamaría cuatro años. Es lo mejor que me ha pasado en política desde que conocí – y lloré- a Loyola de Palacio. Mariano ha apostado por ella. Yo también; le he cedido incluso a Julieta, que ha gastado conmigo sus segundos quince mejores años. Ahora les toca hacer la carrera con sus propios zapatos, y demostrar que tenemos razón quienes sabemos dar paso.

He dejado en la refundación del PP media vida, y en defenderlo voy a dejar otro tanto. Ahora comienza la segunda refundación. ¡Que se vayan preparando los adversarios… porque se van a enterar!