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Triste último día de campaña

Primero, expreso mis condolencias a la familia de Isaías Carrasco. Segundo, no podemos consentir que los terroristas, por segunda vez, paren el proceso de la voluntad libre de la sociedad española. Tercero, la muerte de cerca de mil españoles exige que el próximo domingo manifestemos libremente nuestra voluntad para que quede claro que con la ley vamos a acabar con ETA y el terrorismo y jamás negociaremos con los terroristas. Cuarto, como fuerza mayoritaria en esta provincia, pido a todos que cumplan con su deber y muestren su apuesta por la democracia, el Imperio de la Ley y el Estado de Derecho.

Alicante

Desde que mi recuerdo se ahonda en los primeros reflejos del mar, Alicante fue siempre para mí la gran ciudad, la tierra próspera. Sólo mi padre – ahora también vituperado por esa campaña cainita de ZP podría recordar cuanta ilusión, cuanto cariño, cuanta admiración por Alicante sentimos en mi familia el día que hace más de 19 años vine por primera vez como candidato del Partido Popular, que comenzaba su refundación.

De entonces acá la he visto cambiar y crecer. Me han acogido, desde el primer momento, como uno más de tantos que venimos a buscar un proyecto de vida aunque no hayamos nacido aquí. Para entonces ya había echado raíces en Torrevieja y en Orihuela. La Vega es mi raíz más profunda. Subí luego a la montaña de Alcoy. Me acogieron como a “un membre más de la Fila dels Gats”. Mi primera rueda de prensa fue en Ibi, en unas navidades, hablando del juguete. Me quedé sin voz y sin palabras en Monóvar, la tierra de Azorín. El mejor mitin fue, como casi siempre, el de Elda. Le siguió la Venta de la Chata, donde se recorta la bahía del turismo “de sol y playa”• tan denostado por otros, tan querido para mí. Me admiró luego El Verger de la Marina Alta. A las mujeres de mi casa les gusta comprar el mimbre y las cestas en Gata de Gorgos. Nada hay como un amanecer en Jávea. Ni como un atardecer en la laguna de La Mata. Lloré en Muchamiel al lado de Emilia. Celebramos el funeral en San Nicolás. Años después, asistí a la coronación de la Virgen del Remei. Desde defensa, condecoré a la patrona de Benidorm. En la explanada, el sueño de mi padre, celebramos el final de la mili. Desde entonces, en navidades siempre obsequio con Turrón de Jijona a mis amigos. Me perdí por las sierras del Castell de Castells. Me queda por conocer el museo de los objetos minúsculos en Guadalest. Me quedan por conocer muchos sitios de Alicante. Es inabarcable. Siempre falta tiempo, siempre falta una campaña más. Siempre me planteo si esta será la última. Sé que esta ha sido la mejor. Sé que tendremos el mejor resultado. Sé que hemos sido los más marginados. Sé que la confianza mayoritaria que me habéis dado desde el 93 será este domingo aún más fuerte, aún más amplia. La que necesita el Alicante que cree en España. Esa España que se refleja en las tierras que cantaron Miró, Azorín y Miguel Hernández. En Orihuela encontré a mi mujer. Su tierra y la mía. ¡Y luego dicen que no soy de aquí! Me llevo vuestra voz a Madrid, como tantas veces, para que resuene en el Congreso de todos: Alicante. Que Dios os bendiga.

Pymes

La economía productiva alicantina tiene dos características innegables: la diversidad de sus sectores productivos y la estructura pequeña y mediana de sus empresas. La diversidad se concreta en nombres de nuestra geografía que se incorporan como marcas de calidad identificando Alicante en la talla de nuestras fronteras. El calzado de Elche, el de señora y de calidad de Elda, el de niños y jóvenes en Villena; los juguetes de Ibi y Onil; el textil de Alcoy y la montaña, el mueble de calidad, las alfombras de Crevillente, el mármol de Novelda… hasta en las canciones, el turrón de Jijona. Todos ellos van unidos, además, a la idiosincrasia de sus gentes: son específicos, irrepetibles, entrañables e internacionales.

Mas los problemas como pequeñas y medianas empresas son comunes a todos ellos. Todos tienen que pagar un Impuesto de Sociedades que está entre los más altos de Europa, el 35%, frente a los nuevos países europeos, cuya media es del 20%. Todos ellos tienen trabajadores de primer empleo, o con contrato de prácticas y formación, que constituyen parte de los siete millones de mileuristas (aquellos que ganan mil euros o menos al mes) y que tienen que efectuar unas retenciones de Hacienda. Muchos de ellos son empresarios autónomos, para lo que trabajan el matrimonio, los hijos, la cuñada o el sobrino, que no tienen Seguro de Desempleo, ni tampoco asegurada la jubilación. Para todos ellos tiene soluciones el Partido Popular. Han sido la base de nuestro crecimiento con el modelo que puso en marcha Rato. Por eso merecen ahora que se les devuelva la confianza frente a la crisis y merecen un Gobierno que solucione sus problemas como ha ofrecido Mariano Rajoy.

Rato

Ayer nos acompañó en una comida con empresarios de Alicante Rodrigo Rato. Quiso aprovechar la convocatoria de la Fundación Luis Vives que ofreció su tribuna para hablar de nuestra economía, para testimoniarme públicamente su amistad leal y apoyo público a la candidatura y a los programas del Partido Popular estas elecciones. Al estar ahora en la economía privada, no hace campaña activa, pero sí puede estar presente en foros como el de ayer, intercambiar criterios con los participantes.

Rato es el responsable de los años más prósperos de la economía española en democracia. Con un programa neoliberal, forjado en los largos años de la oposición entre 1983 y 1996, consiguió no sólo ver llegar soluciones económicas para el estancamiento de la economía española, sino además aglutinar un equipo capaz de llevarlo a la práctica. De 1976 a 1996, la economía española había dado de sí una cifra significativa: 300 puestos de trabajo. No he dicho trescientos mil, ni tres millones, 300. Del 96 al 2005, se crearon en España 3,800.000 nuevos empleos. Nuestra producción (PIB) duplicó la media del crecimiento en los países de la UE. La Seguridad Social que recogimos en quiebra, terminó nuestro mandato con 18.000 millones de fondo de reserva de las pensiones. El modelo de crecimiento sostenido y sostenible en aquellos años se ha mantenido durante unos años más por un PSOE que ni cree en las convicciones liberales ni está capacitado para tomar medida alguna que lo prolongue. Cerca de 200.000 parados en los dos primeros meses del año y una inflación por encima, no sólo de la media de la UE, sino no alcanzada desde 1995, ponen en peligro ese modelo.

El Partido Popular sigue apostando por un programa de reducción de impuestos a las Pymes, por un sistema de Seguridad Social para los autónomos, de disminución fiscal a los 16.000 euristas, por unos órganos reguladores con autoridad pero sin intervencionismo, por un principio de competencia sin interferencias del Gobierno. En fin, por el modelo económico de Rodrigo Rato, Que ayer en Alicante avalaba la posibilidad de supervivencia.

Sol y Playa

Nadie ha sabido decirme qué tanto por ciento de población de la provincia de Alicante corresponde a los que vienen de fuera a visitarnos en vacaciones o a quedarse a vivir entre nosotros. Pero sí sé que en cualquier población alicantina de la costa, cada día uno puede encontrarse con holandeses en el ascensor, alemanes en las cervecerías, o ingleses en los campos de golf y, como siempre, en la Explanada de la capital con personas procedentes de todos los puntos de España. Desde hace más de 30 años todos ellos vienen buscando lo que tan despectivamente es calificado por los socialistas como «sol y playa».

Se olvida el socialismo despectivo que así descalifican su turismo, que a esos recursos naturales privilegiados se añade una oferta residencial, hotelera, de restauración, de cultura y ocio, construida con el esfuerzo de tres generaciones que suman ya al menos el 15 por ciento de la población ocupada de Alicante y hasta el 35 por ciento en los servicios derivados de tan fenomenal industria turística.

Benidorm y las Marinas fueron los pioneros allá en los años 60 y les siguieron luego en el sur Guardamar, Santa Pola, Torrevieja, las playas de Orihuela, Campoamor… Solamente en Torrevieja durante el mandato del alcalde del PP, Pedro Ángel Hernández Mateo, se ha multiplicado por más de cuatro veces la población censada de derecho, que llega en verano a cifras apabullantes.

El sector ha sabido superar la estacionalidad del «sol y playa» inicial y convertirse en un recurso permanente mejorando la calidad y completando la oferta. Éste es un momento de incertidumbre en el que empiezan a bajar los indicadores de ocupación y visitantes porque esto también atiende a la subida de precios, a la desatención de la seguridad por parte del Gobierno y a la deliberada campaña de desprestigios que se ha hecho durante cuatro años de nuestro turismo por los socialistas en Europa.

Es el momento de cambiar las cosas. Estamos a tiempo de no repetir una crisis como la que se vivió a principio de los años 90. Todo depende del día 9.

Más seguridad

Una obligación esencial del Estado es garantizar a los ciudadanos la seguridad necesaria para la convivencia en paz. A veces, ante la confusión generalizada, hay que reafirmar obviedades como esta. Desde los orígenes de la organización política más remota hasta los más recientes estudios de la Universidad de Harvard reafirman el carácter primario de la seguridad como función del poder público. Sin seguridad, no hay orden social, no hay libertad, no hay propiedad y ni siquiera se garantiza el derecho a la vida o a la integridad personal.

En el Estado español, la seguridad es una competencia del Gobierno de la nación. Las autonomías pueden reforzarla o complementarla con sus políticas autonómicas, y los ayuntamientos con las policías locales. Pero la presencia del Estado hasta el último rincón del territorio nacional, la garantiza de la seguridad igual para cualquier ciudadano, es una competencia indeclinable del gobierno de la nación.

En Alicante hemos crecido casi medio millón de habitantes en los últimos cuatro años. En consecuencia, un Estado que se precie, debiera haber reforzado en un 30% las plantillas de Policía Nacional y de Guardia Civil, y construido las correspondientes comisarías y Casas Cuartel. Si añaden las nuevas formas de delincuencia-criminalidad organizada, mafias, etc., la apuesta por la seguridad en Alicante tendría que haber sido aún mayor. Y ha ocurrido exactamente lo contrario. Los alcaldes del Partido Popular de Villena, de Torrevieja y de Almoradí, entre otros, han ofertado los terrenos e incluso la financiación de la construcción de las instalaciones y han obtenido la callada y el silencio por respuesta. Un gobierno que hace dejación de la seguridad de nuestros ciudadanos, no puede merecer ninguna confianza. El Partido Popular ha comprometido en su programa nuevas dotaciones e infraestructuras y equipos especializados para la seguridad. En este punto, nosotros no tenemos que demostrar nada, pero sí exigir.

Agua para todos

El ruido y la furia desatados por el debate sobre el reparto del agua en España, ha ocultado un elemento esencial, a saber: el agua, como recurso natural y fuente de vida, es un derecho primario de cualquier español. Parece mentira que en pleno siglo XXI en una sociedad democrática avanzada, y en un Estado que se proclama del bienestar, tenga que recordarse algo tan elemental. Todos tienen derecho al agua. En una nación que se precie, ese recurso natural es un recurso nacional, que debe distribuir el gobierno entre aquellos a quienes les sobra y aquellos a quienes les falta.

Ese fue el planteamiento del Plan Hidrológico Nacional impulsado por el Gobierno del Partido Popular. Y la falta de esa consideración nacional y de esa estimación del derecho de todos es lo que explica el debate actual, provocado por un Gobierno que carece de una idea de la nación y de sus recursos esenciales y de la justa distribución entre sus ciudadanos. Si ZP considera que la nación es un concepto discutido y discutible, es lógico que no entienda esto y supedite su política del agua al dictado de los grupos radicales nacionalistas que, de suyo, rechazan cualquier elemento de solidaridad entre los españoles, incluida la idea misma de nación.

Las obras de los regadíos de Aragón, son una deuda histórica, que también trataba de solventar el Plan hidrológico. Los socialistas, tras cuatro años de no hacer nada, tratan ahora de confundir y enfrentar el derecho al agua de los aragoneses con el mismo derecho de los valencianos, murcianos o almerienses. Son plenamente compatibles, y un Gobierno tiene que garantizar la compatibilidad y simultaneidad de usos y aprovechamientos. Eso lo ha dejado estos días bien claro Mariano Rajoy, tanto en Valencia como en Murcia o en Zaragoza. Necesitamos el agua en Alicante, y en toda España , un Gobierno de la Nación que merezca tal nombre, que crea en los derechos de todos los españoles como ciudadanos libres e iguales, también para el agua.   

El feminismo

Ayer celebramos en el Partido Popular el día de la mujer trabajadora. A nosotros, en el PP, no nos hacen falta leyes cremallera ni de paridad, ni cuotas ni discriminación positiva, para reconocer a la mujer. Mujeres del Partido Popular fueron las primeras presidentas del Congreso y el Senado y una mujer del Partido Popular, Esperanza Aguirre, fue la primera presidenta de una Comunidad Autónoma.

Mujeres alcaldesas como la que ayer nos recibió en San Vicente del Raspeig, Luisa Pastor, o como Adela Pedrosa, alcaldesa de Elda, siguiendo la senda de la gran alcaldesa de Valencia Rita Barberá. Para celebrar ese día con nosotros, vino luego a Crevillente y a Elche Soraya Sáenz de Santamaría, una mujer joven, comprometida con la defensa de sus ideas, en el Partido Popular, tras medirse en una de las oposiciones más duras de España como abogado del estado con el numero uno.

Por eso, hoy Soraya puede hablar claro y fuerza sobre el verdadero feminismo: el de la igualdad de oportunidades y el principio del esfuerzo, del merito y de la capacidad. En Elche la recibió otra candidata de nuestra lista, Mercedes Alonso, que va a ser diputada pero que pisa fuerte camino de la alcaldía de la tercera ciudad de la Comunidad Valenciana. Sin falsos progresismos, sin estereotipos, sencillamente no son mujeres “al borde de un ataque de nervios”, sino mujeres al borde de una gran victoria electoral de Alicante y toda España.

Alicante fue una fiesta

El éxito del mitin de ayer de Rajoy en Alicante superó, como diría el clásico, las expectativas de la propia empresa. El recinto dispuesto en IFA se quedó pequeño y más del doble del público tuvo que seguirlo desde fuera. El ambiente ya era caluroso antes de empezar y, a su llegada, Mariano Rajoy tardó más de diez minutos en poder cruzar el recinto para llegar al escenario. Las previsiones estaban absolutamente desbordadas. La gente se apiñaba incluso en torno al pequeño atril. No faltaba nadie: todas las comarcas quisieron estar presentes, e incluso, una representación de aquellas personas que han arraigado entre nosotros procedentes de otros continentes y con sus papeles en regla, que fueron los más entusiastas.Pero por encima de las anécdotas que superarían esta columna, lo más importante fue la convicción de las miles de personas y del propio presidente del Partido Popular, de que se van a ganar las próximas elecciones como se ganaron las autonómicas y municipales recientes. Y, desde luego, el discurso y el ánimo del presidente del PP avalaron su propia afirmación de que está en mejor forma y con más ganas que nunca.

Rajoy hizo una exhibición de conocimiento de los pueblos, sectores económicos y problemas de nuestra provincia que para sí quisiera, no ya Zapatero, sino su representante Soria. Rajoy confesó que se siente un alicantino más, que ha pasado aquí años inolvidables de su vida. En el Partido Popular de Alicante podemos decir que Rajoy es uno de nosotros. Y por ello le necesitamos en la Moncloa, para cambiar estos años de injusticia con nuestra provincia y nuestra Comunitat, para mirar hacia delante. Rajoy afirmó que está enamorado de Alicante, y ayer quedó claro que Alicante le corresponde.

Los debates

La democracia postmoderna es, ante todo, el sistema con más capacidad de información y comunicación que actualiza (”en tiempo real”) la relación entre los representantes y los representados. Por eso, tanto los partidos como las instituciones públicas son hoy, en pequeña medida,  poderosas máquinas de información. Todo ello es algo enormemente positivo si se evitan los excesos por los dos extremos: la transformación de la comunicación en consignas y comunicación manipuladora de una parte y, de otra, que los medios se entrometan en exceso en la vida privada de las personas públicas.

En un sistema como el nuestro, tendencialmente, cada vez más presidencialista, las elecciones generales se han convertido, prácticamente desde el comienzo de nuestra democracia, en unas elecciones presidenciales, en las que los candidatos de las dos principales fuerzas políticas, han de condensar liderazgo, mensaje, imagen, y programa.

Por ello son tan importantes y trascendentales los debates entre los dos candidatos, y más aún en unas elecciones como éstas, en que las dos principales fuerzas políticas van igualadas. La confrontación entre ambos líderes, se convierte así en un “combate” decisivo de las elecciones.

En el del pasado lunes, cada candidato trató de afianzar su  correspondiente electorado. En el próximo, y aún más decisivo debate, se decidirán las elecciones y ambos habrán de buscar en un pequeño margen de indecisos que aún reflejan las encuestas. Todo ello, sin perder la figura, sin desvirtuar lo ya conseguido. En cualquier caso, los debates, un gran éxito democrático.