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Internet

Ayer hice público este blog, federicotrillo.net, una evolución de lo que hicimos en la anterior campaña. La intención es tener la posibilidad de dialogar con los ciudadanos y, sobre todo, conocer su visión sobre los temas que a todos nos preocupan.

No hay que olvidar que casi la mitad de los alicantinos utilizan internet. Desde 2001, la cifra de 300.000 usuarios se ha aumentado hasta casi el millón. Vivimos en la sociedad de la información, del conocimiento, donde las nuevas tecnologías se han incorporado al día a día de todas las personas, tanto a su vida profesional, como a la personal y familiar. Por ello, este tipo de soportes es, además de algo necesario, una oportunidad para nosotros  de acercarnos a las personas, y para que los ciudadanos hagan llegar sus impresiones.

Por ello, desde el Partido Popular ya llevamos a cabo varias medidas que reforzaron la sociedad de la información durante nuestra anterior etapa de gobierno, como fue la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología. Nuestra intención ahora es ampliar todo aquello con nuevas propuestas, como es el compromiso de lograr una banda ancha para los próximos años, que sea capaz de absorber hasta 100 megas en el 50% de los domicilios. Propuestas concretas dirigidas a profundizar en este nuevo modelo de comunicación.

Emigración-inmigración

Mi amigo Paco, el gallego de O Pazo Galego en Dolores, prepara el mejor pulpo a feria con cachelos de la provincia de Alicante (no se pierdan la empanada). Allí recalé para tomar las fuerzas necesarias para afrontar la campaña en la Vega Baja. 

En la Vega están preocupados por la inmigración, pero no por los emigrantes legales, no por aquellos que tienen papeles y vienen a hacer realidad su proyecto de vida personal y familiar, no por aquellos que son aquí como mi amigo Paco el de Opazo cuando estuvo en Alemania trabajando 23 años como inmigrante.  Porque también aquí hemos sido país de emigrantes, y no digamos los gallegos.

Hay que recordar estos días que más de un millón de españoles fueron a la emigración en Europa cuando aquí no podían realizar su sueño personal y familiar. Y sudaron la camiseta como Paco, con papeles, con esfuerzo, y mandándole el dinero a la familia aquí. Por eso ahora tenemos que ser comprensivos e integradores con los que vienen de fuera en buen plan y por la ley. Les pedimos que se integren, que respeten nuestras leyes y costumbres y queremos que aprendan nuestra lengua.  No queremos guetos ni bolsas de marginación.  Queremos que vivan aquí con igualdad de derechos, que puedan criar a sus hijos y llevarlos a nuestras escuelas en condiciones de igualdad, que descubran los valores de nuestra civilización. O que puedan hacer como ha hecho Paco, algún día, poder elegir dónde quieren vivir. Porque en ese caso, como Paco, no tendrán duda: lo harán en Alicante.

Elecciones decisivas

Las elecciones del próximo 9 de marzo son cruciales para nuestro país,  porque esta vez está en juego el consenso que ha caracterizado a nuestra democracia desde las primeras elecciones, representado por la unanimidad con la que todos los partidos aprobaron la Constitución. Un consenso constitucional que ha sido puesto en tela de juicio en esta última legislatura.La riqueza de nuestro sistema democrático pasa por la posibilidad de matizar y discutir sobre los temas que afectan a los ciudadanos. Sin embargo, el cambio en las reglas del juego que ha llevado a cabo el partido socialista  durante estos cuatro años implica que los temas cruciales para nuestro país, que no tienen nada que ver con la ideología, ahora lo tengan. Implica, por  ejemplo, que se haya roto el consenso en la lucha contra el terrorismo, o que no se busque el acuerdo para asegurar una unidad que huya de la confrontación entre las regiones.

De ahí la trascendencia de los próximos comicios, en los que los ciudadanos tenemos la oportunidad de decidir qué modelo de política preferimos: El consenso y el diálogo o la crispación a la que, durante cuatro años, ha recurrido el Partido Socialista.

Los problemas de la gente

La política es el arte de hacer posible lo necesario, de detectar problemas reales y apuntar sus soluciones y, por ello, los políticos debemos estar  cuando y donde la gente nos requiera. Por eso he querido que mi primer destino fuese El Verger y Els Poblets, pueblos donde la gente perdió sus casas y sus comercios a causa de las riadas el pasado octubre. Allí fui durante  la tragedia y allí he querido empezar mi campaña, al lado de los que realmente lo necesitan.

Y es que, desde el Partido Popular siempre hemos querido estar junto a la gente, preocuparnos por los trabajadores, los jóvenes, los mayores, por todos. Pero sobre todo, queremos conocer sus problemas y ofrecerles la mejor solución posible. Para eso, contamos con una gran confianza en la sociedad y, sobre todo, en la libertad.

Una de las características del Gobierno de estos cuatro años ha sido hacer exactamente lo contrario, es decir, crear problemas donde no los había y no afrontar los que existían. Antes, España no tenía ningún problema de identidad, ningún problema de confianza en sí misma, ningún problema de articulación territorial, y ningún problema de solidaridad.

El gobierno de Zapatero ha comenzado considerando la nación española como un tema discutido y discutible y ha creado discriminación donde no la había. El resultado de todo ello es un problema serio: España está y ha estado gobernada por las minorías radicales que son aquellas que han mantenido a Zapatero durante estos cuatro años. Consecuentemente, ha dividido a la sociedad, ha vuelto al enfrentamiento entre españoles, ha creado insolidaridad entre unas regiones y otras y ha puesto en grave riesgo el espíritu democrático y constitucional de 1978.

Por eso, la victoria del PP es más necesaria que nunca, porque es una forma nueva de hacer una política que quiere recuperar el diálogo y el entendimiento.

Pegada de carteles

 Los símbolos han sido siempre y son muy importantes en política, y el lenguaje simbólico y gestual alcanza un mayor valor en la sociedad de la comunicación. Por eso, no es solamente un ritual la tradicional pegada de carteles con la que comienza formalmente la campaña electoral. La foto del candidato, el slogan, los colores, la música, tratan de transmitir simbólicamente los signos de identidad de quienes se presentan a las elecciones.

Ayer viví por sexta vez esa fiesta político-electoral de la pegada de carteles en Alicante. Vinieron a mi memoria ocasiones anteriores. Es toda una experiencia vital y política repasar esos carteles y eslóganes que simbolizan la presencia del PP en nuestra provincia desde 1989. Comenzamos con un buen eslogan, “Palabra”. Queríamos simbolizar el compromiso político de una nueva generación que encabezada por José María Aznar se presentaba por primera vez. Luego vino aquello de “Para salir adelante” y, tras ello, en el 93, el “vamos a más”.

Lo conseguimos en el 96. De entonces acá, mi peripecia vital se puede observar en los carteles con la letra agridulce y siempre cursilona del tango: Qué veinte años no es nada… Las ganas, las mismas. En el corazón y en la cabeza. Mariano Rajoy apunta también el peso de la experiencia en su inconfundible barba.

Son las elecciones más decisivas a las que nos hemos enfrentado porque no sólo está en juego el Gobierno de España, sino la idea misma de la España democrática como la hemos entendido estos últimos años. Alicante, además, y toda la Comunidad, han sido discriminados y marginados injustamente. Por eso, la campaña más decisiva hace también más necesario nuestro esfuerzo. Y por eso vamos a ganar.

Los nuevos inquisidores

La vieja Inquisición española velaba por la ortodoxia del pensamiento oficial; celosos de su oficio, fiscalizaban, incluso, la pureza de sangre. Llevaron a la cárcel a Fray Luis de León, cuatro años y medio, y un año a Juan de la Cruz. Pero si, además, no había «pureza de sangre», si el padre o ascendientes tenían sangre judía o morisca, entonces los mandaban a quemar públicamente en la hoguera.
Los nazis unieron también la heterodoxia y la genealogía a la represión en los campos de exterminio de millones de judíos, que murieron por ser diferentes, en uno de los más grandes holocaustos de la humanidad, junto a las purgas estalinistas.
Torquemada, Menguele, Beria, son distintos nombres del mismo fenómeno: la mentalidad totalitaria, en la que la diferencia se entiende como disidencia, que no tolera la discrepancia, que tiene que hurgar en la conciencia y censurar la genealogía. A esta negra bibliografía se añade ahora un trabajo de aficionados: el manual del candidato socialista 2008. Como buen producto de Ferraz es una tosca chapuza, impulsado por la misma mentalidad: la caza de brujas. El que no piense como ellos es un hereje y, si su padre hizo política con Franco, un peligroso anatematizado que hay que quemar públicamente en la hoguera.
Mi padre fue, ante todo, un hombre bueno. Jurista de vocación y de oficio, ingresó por oposición como jurídico de la Armada, y culminó su carrera como general ya en la democracia, e incluso fue asesor general de la Armada durante el mandato de Narcís Serra. Fue, además, profesor de Derecho y abogado hasta el final de su vida. Alcalde de mi ciudad, Cartagena, durante los años sesenta, fue luego gobernador civil hasta 1973, en que se reincorporó a su carrera. Un hombre de bien para todos cuantos le conocieron. A sus ocho hijos nos legó un patrimonio insuperable: la vida, los ideales y su amistad. Desde la fe cristiana profunda, nos enseñó siempre el respeto a la dignidad igual de todos los seres humanos con independencia de su raza, filiación o ideas. Muchos socialistas que le conocieron se sentirán hoy tan orgullosos como yo de su amistad y tan avergonzados como yo de esta chapuza.
A él no le habría gustado que yo me acordara ahora del padre de nadie.